jueves, 12 de diciembre de 2013

Alice Munro

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  • Alice Munro, ganadora del premio Nobel del año 2013

    alice munro Alice Munro, ganadora del premio Nobel del año 2013
    La Academia sueca por fin ha anunciado a Alice Munro como la ganadora del Premio Nobel de literatura del año 2013, denominándola “Maestra del relato corto”.
    Alice Munro, nacida en Wingham, Ontario, en 1931 inició su carrera literaria ya de joven con cuentos (escritos desde 1950), publicó dos recopilaciones de relatos y una novela. Escribió Dance of the Happy Shades en (1968), la novela de Las vidas de las mujeres (1971) y los relatos entrelazados Something I’ve Been Meaning to Tell You (1974), colecciones de relatos The Beggar Maid (1978), Las lunas de Júpiter, The Progress of Love (1986), Amistad de juventud y Secretos a voces (1994). Sin embargo, en castellano por lo que es más conocida es por los relatos de Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio (2001) y luego con los deEscapada (2004).
    Alice Munro reconoce el influjo inicial de grandes escritoras como Katherine Anne Porter, Flannery O’Connor, Carson McCullers y Eudora Welty, así como James Agee y especialmente William Maxwell.
    Principalmente, sus relatos breves se centran en las relaciones humanas. Desde el punto de vista de la vida cotidiana. Muchos la llaman “la Chéjov canadiense”.
    Alice Mundo ha ganado tres veces el premio canadiense a la creación literaria: «Premio Literario Governor General’s». También ganó el National Book Critics Circle estadounidense por El amor de una mujer generosa en 1998. Fue premiada con el Premio Reino de Redonda en 2005 y en 2011 con el Premio Tormenta por su libro Demasiada felicidad en España. Y, ahora, como todos sabemos el Premio Nobel de Literatura.
    Tomado de Actualidad Literaria

    domingo, 8 de diciembre de 2013

    Lorge Luis Borges ¨ALHAMBRA¨

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  •    ALHAMBRA



    Grata la voz del agua
    a quien abrumaron negras arenas,
    grato a la mano cóncava
    el mármol circular de la columna,
    gratos los finos laberintos del agua
    entre los limoneros,
    grata la música del zéjel,
    grato el amor y grata la plegaria
    dirigida a un Dios que está solo,
    grato el jazmín.
    Vano el alfanje
    ante las largas lanzas de los muchos,
    vano ser el mejor.
    Grato sentir o presentir, rey doliente,
    que tus dulzuras son adioses,
    que te será negada la llave,
    que la cruz del infiel borrará la luna
     que la tarde que miras es la última.

                    Jorge Luis Borges

    sábado, 7 de diciembre de 2013

    "Evangelii Gaudium"

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  • “Evangelii Gaudium” (fragmento), Papa Francisco

    I. Algunos desafíos del mundo actual
    papa francisco52. La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los adelantos que se producen en diversos campos. Son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con consecuencias funestas.
    Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo.
    No a una economía de la exclusión
    53. Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».
    54. En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera
    nos altera.
    No a la nueva idolatría del dinero
    55. Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.
    56. Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.
    Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta.
    No a un dinero que gobierna en lugar de servir
    57. Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios.
    La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la persona. En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado.
    Para éstas, si son absolutizadas, Dios es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud. La ética –una ética no ideologizada– permite crear un equilibrio y un orden social más humano.
    En este sentido, animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos».55
    58. Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro, sin ignorar, por supuesto, la especificidad de cada contexto. ¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.
    No a la inequidad que genera violencia
    papa-francisco-359. Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. Si cada acción tiene consecuencias, un mal enquistado en las estructuras de una sociedad tiene siempre un potencial de disolución y de muerte. Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede esperarse un futuro mejor. Estamos lejos del llamado «fin de la historia», ya que las condiciones de un desarrollo sostenible y en paz todavía no están adecuadamente planteadas y realizadas.
    60. Los mecanismos de la economía actual promueven una exacerbación del consumo, pero resulta que el consumismo desenfrenado unido a la inequidad es doblemente dañino del tejido social. Así la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás. Sólo sirven para pretender engañar a los que reclaman mayor seguridad, como si hoy no supiéramos que las armas y la represión violenta, más que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos. Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una «educación» que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países –en sus gobiernos, empresarios e instituciones– cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes.
    Evangelii-220x300Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, del año 2013, primero de mi Pontificado.
    Franciscus PP.

    55 SAN JUAN CRISÓSTOMO, De Lazaro Concio II, 6: PG 48, 992D.


    Juan Zapato = La Torre de Babel

    miércoles, 10 de junio de 2009

    Pablo Neruda "ME GUSTA CUANDO CALLAS"

    By: imagenes On: 14:19
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  • ME GUSTA CUANDO CALLAS

    Me gustas cuando callas porque estas como ausente
    y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
    Parece que los ojos se te hubieran volado
    y parece que un beso te cerrara la boca.

    Como todas las cosas estan llenas de mi alma
    emerges de las cosas llenas del alma mia.
    Mariposa de ensueño, te pareces a mi alma
    y te pareces a la palabra melancolia.

    Me gustas cuando callas, y estas como distante
    y estas como quejandote, mariposa en arrullo
    Y me oyes desde lejos y mi voz no te alcanza:
    dejame que me calle en el silencio tuyo.

    Dejame que te hable tambien con tu silencio
    claro como una lampara, simple como un anillo.
    Eres como la noche callada y constelada.
    Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

    Me gustas cuando callas porque estas como ausente,
    distante y dolorosa como si hubieras muerto.
    Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
    Y estoy alegre, de que no sea cierto.

    Pablo Neruda


    martes, 5 de febrero de 2008

    Invitado Especial: " Mario Benedetti"

    By: imagenes On: 13:58
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  • BOTELLA AL MAR

    El mar un azar

    Pongo estos seis versos en mi botella al mar
    con el secreto designio de que algún día
    llegue a una playa casi desierta
    y un niño la encuentre y la destape
    y en lugar de versos extraiga piedritas
    y socorros y alertas y caracoles.


    Mario Benedetti